Curiosidades nos Xornais-2

 

Caridade

 

 

 

           La otra tarde, en una de estas playas de Redondela, escuché, de labios de un infeliz muchacho abandonado, una de esas grandes lecciones que en España da el pueblo a sus Gobiernos. Se trata de un chico de unos quince años, criado en el arroyo de nuestros barrios bajos de Madrid, analfabeto, desamparado, cojo, con una lesión de carácter tuberculoso en la rodilla. Simpático, hablador, con la listeza aparente de los niños de la calle, se asusta uno, sin embargo, al pensar que este desventurado no debe nada, nada, a la sociedad y a sus clases directoras... Allí estaba ahora entre nosotros, residuo de la ciudad grande, charlando, por sus pobres codos, mientras se ponía el sol, y la bahía, como una inmensa concha, brillaba con irisaciones de nácar.

 

           Pues bien; este adolescente, detenido y atado con otros infelices algo mayores que él, golfos o quincenarios, probablemente, se vio incluido en una de las llamadas conducciones ordinarias y llevado a lo largo de las polvorientas carreteras. Dice que rodó así durante meses; ahora, encerrado en las cárceles de los pueblos; ahora, cojeando de nuevo durante jornadas interminables. Lo cierto es que un día apareció en Redondela, conducido entre guardias con otros cuatro jóvenes, uno de ellos casi un niño también. Y entonces, el pueblo de Redondela reaccionó ante aquel espectáculo doloroso. Hay en esta villa, a pesar, pese a la labor enervadora de los gobernantes, un excepcional espíritu de ciudadanía y de humanidad. Esos cinco muchachos habían dormido en muchas cárceles de muchos pueblos, sin que nada ocurriese. Pero cuando aquí los vieron en el calabozo, cundió la noticia y se supo que entre ellos venía unn chico enfermo y lisiado, al que la dura conducción podía costar la vida, se produjo espontáneamente un movimiento de piedad y de protesta.

 

            Telegrafiaron indignados al ministro de la Gobernación y a los periódicos de Madrid. La Libertad se ocupó del caso. Apelaron a la opinión pública de toda España. Y consiguieron, por fin, dos días después, cuando ya los cinco conducidos andaban por Puenteareas o La Cañiza, que llegase la orden de ponerles en libertad. Aquellos pobres mozos se apresuraron a venir a Redondela, donde habían encontrado un poco de amparo y de simpatía. Se les atendió; se les ayudó. Uno está hoy colocado en Vigo en la clínica de un médico reputado. Y el más pequeño aquí quedó, protegido por todo el pueblo, en un ambiente de cariño, aprendiendo a leer y a escribir, y, en lo que permite su estado físico, aprendiendo también a trabajar honradamente. Aquí está hablando de la calle de Embajadores en la suave calma de una villa gallega, donde el pueblo una vez más ha dado su lección a los Gobiernos.

 

           Porque no hay que decirlo; quienes en esta población realizan ahora con un niño inválido esta obra de misericordia y de reparadora justicia son los sistemáticamente excluídos del favor oficial y perseguidos por el Poder. Lo bueno que se haga en Galicia y en toda España lo ha de hacer el pueblo, a pesar de los Gobiernos. O ejerce aquí el Estado su alta tutela pedagógica, su misión moderna de educación y dignificación social. El gobernante debiera ser un guía, un conductor de las gentes, el que marcha a la cabeza, delante, con la antorcha en la mano, aunque las masas vayan forzosamente quedándose más atrás. Se explica que en el fondo de la conciencia popular queden posos atávicos, turbios sedimentos de crueldad y de barbarie. Y es el Poder público el que desde la altura ha de servir de ejemplo y de estímulo para levantar el país. Mas aquí acaece todo lo contrario. Es el pueblo el que enseña el camino a sus Gobiernos, marchando delante, como la bíblica columna de fuego, a través de un desierto interminable, en medio de la oscura noche, cuando ni una luz sola brilla en lo alto ni ninguna constelación señala la ruta...

 

LUIS DE ZULUETA

 

 

 

19210804 La Libertad (Madrid)

 

 

 

Linchamento na Peneda

 

 

 

           En la romería de Nuestra Señora de las Nieves que el día cinco se celebró en la hermita de la Peneda, límite de Redondela y Sotomayor, se presentaron dos mujeres, que decían “tener el bocado”, cometiendo toda clase de escándalos, a los cuales nadie trataba de poner coto, sino al contrario consentido y tolerados por todo el mundo. Pero a una infeliz pordiosera de Antas se le ocurrió decir que “ya no lo había echado en la fiesta del Corpiño, y que allí tampoco lo echaría”, y entonces ocurrió lo que no puede describirse.

 

           Una avalancha de gente se echa encima de la desgraciada mujer, la apalean, le arrancan los cabellos, le atan las manos, la sujetan el cuello a un árbol con una cuerda, y para colmo de tanta barbarie se prende fuego al monte, y solo por un milagro se salva aquella infeliz de morir abrasada.

 

           Hechos como este revelan de un modo elocuente, claro y terminante el oscurantismo, la ceguera y la ignorancia que todavía se ceba en las clases bajas.

 

 

 

Hemeroteca Tarragona> 18900812 El Municipio

 

 

 

Unos borrachos bromistas

 

        

 

           Según dicen de Redondela, el pasado domingo se atraparon una regular borrachera los vecinos de Cedeira Juan y Gonzalo Borjes, José Vicente Pérez Rodríguez, Juan Taracido y Jesús Pernas.

 

           La "paplina" dioles por gastar unas cuantas bromas a sus convecinos.

 

           Primero cogieron una escalera de mano en una obra en construcción y la atravesaron en la carretera, estando a punto de chocar con ella un automóvil.

 

           Cogieron luego un carro del país propiedad de Salvador Rodríguez, y lo dejaron a la puerta de la casa del alcalde, con cuatro nasas de pescar langostas que hurtaron a un vecino.

 

           Por último, se fueron a la cuadra del Taracido y sacaron un pollino que llevaron ante la casa del Teniente alcalde D. Andrés López, donde le dejaron atado del ronzal al llamador de la puerta.

 

           Los borrachos se divirtieron viendo como el pollino daba golpes al llamador cada vez que agitaba la cabeza.

 

           Una pareja de la guardia civil puso fin a estas "lindas" bromas, deteniendo a los borrachos.

 

 

 

19260108 El Diario de Pontevedra

 

 

 

 

 

El curioso caso del ladrón de zapatos de Reboreda

 

 

 

           Redondela, 27. (De nuestro corresponsal). Hace días se celebró en la inmediata parroquia de Reboreda una función nocturna a cargo de esos comediantes ambulantes que hacen las delicias de estos pequeños poblados.

 

           Y una familia, entre tantas, abandonó su casa, dejándola involuntariamente "al cuidado" de unos cacos, cuyos ruídos observaron al regreso a su domicilio. El jefe de la casa esperó en la escalera la bajada de los intrusos, pero estos descendieron tann rápidamente que no pudo hacer nada. Ya desesperaba de su mala suerte cuando uno de los "vigilantes" regresa y se dirige a un descansillo, donde estaba un par de zapatos. Entonces nuestro hombre le lanzó una maceta, pero el resultado fue que se estrellase contra la pared, logrando apesar de ello el "noctámbulo visitante, llevarse uno de los zapatos y poniendo acto seguido pies en polvorosa. Sabido es que se había descalzado para eludir todo ruído delator, que no pudo evitar.

 

           Con el zapato que quedaba, la víctima se dedicó afanosamente a averiguar el taller donde bía sido confeccionado, informándosele en esta villa que aquel calzado pertenecía de un taller de Mos.

 

           Personado allí nuestro hombre el maestro zapatero reconoció que efectivamente había fabricado aquel zapato y su pareja y dió las señas de la persona a quien se habían destinado. Pero al encontrar a este señor, cual no sería su sorpresa al oír de sus labios, contemplando el zapato:

 

           - ¿Dónde está el otro? Porque el par me lo robaron a mi hace dos meses.

 

 

 

(19520828 La Noche)

 

 

 

Reportaje Breve

 

por José Ramón

 

La barbera redondelana y su anécdota de anteayer

 

 

 

           Anteayer -que era martes y 13, conviene recordarlo- tuvimos oportunidad de realizar una fugaz excursión a Redondela, la acogedora villa de los viaductos donde los afables "choqueiros" rivalizan en hidalguía para hacer grata la estancia de los visitantes. Nos acompañaban dos de esos magníficos exponentes de la proverbial caballerosidad redondelana: Joaquín Domínguez y Alfredo Lorenzo, quienes degustando el exquisito vino que en el "Imperio" escancia Manoliño, nos brindaron la idea de un reportaje.

 

           - En Redondela tenemos una señorita barbera.

 

           - ¿Pero barbera de barba o peluquera en general?

 

           - No, no: barbera de afeitar.

 

           - Y allá nos fuimos en pos de esa fémina singular que en lugar de esmerarse en las permanentes, da jabón y afeita con un aplomo y dominio que para sí quisieran muchos pusilánimes fígaros.

 

           - ¿Cómo se llama usted señorita?

 

           - Antonia Crespo Fernández, para servirle.

 

           - Gracias; nos afeitamos solos.

 

           - ¡Ah! Usted es periodista, ¿verdad? Pues sepa que llevo ocho años afeitando, que estoy a punto de comenzar a cortar el pelo que es el trabajo más delicado de la profesión y que jamás di un corte a un cliente.

 

           - ¿Qué edad tiene y por qué se dedicó a barbera?

 

           - Cuento 19 años "justos" y muy niña me aficioné a dar jabón a los clientes amigos. Pero, diga: jabón espumoso, no el de adular ¿eh?

 

           - Bien. Y, cuando se dio cuenta, afeitaba magníficamente, ¿verdad?

 

           - ¡Eso es! Fueron los mismos clientes los que me animaron. Porque yo estaba en competencia con mi hermana María Rita para ver quien aprendía antes el oficio.

 

           - Su hermana, ¿fracasó?

 

           - En lugar de esgrimir la navaja, prefirió dar cortes... de camisa, y ahí está en la fábrica de Regojo.

 

           - Quisimos saber de la competencia de Antonia interrogando al cliente que en aqquel momento sometía su rostro a la pericia afeitadora de la joven barbera. Y supimos que se llama Juan Roca Pérez, pintor de la RENFE que lleva varios meses remozando los puentes que atraviesan Redondela por las alturas. Y, lo que tiene mucha gracia, que es andaluz.

 

           - ¿Andaluz y no tiene miedo a afeitarse con una joven en martes y 13? 

 

           - Reímos el chiste y nos despedimos de la simpática barbera. Ya en la calle, comprobamos que la peluquería está instalada en el número 13 de la calle Alfonso XIII.

 

 

 

19520515 El pueblo gallego

 

Texto: J. Migueles

Actualizado: 06-10-2016

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